jueves, 5 de agosto de 2010

Magisterio de Bolívar se declara alerta en oposición activa


Por: Libardo Muñoz

El magisterio de Bolívar se declaró a través del SUDEB, alerta en oposición activa y democrática frente a la llamada "unidad nacional", del gobierno de Juan Manuel Santos.

"Vienen tiempos más borrascosos en lo económico, social y político para los trabajadores y el pueblo en general", advierte un pronunciamiento de la Junta Directiva del Sindicato Único de Educadores de Bolívar.

El SUDEB considera que la presencia en el gabinete de Santos de una serie de personajes que tienen figuración en otros gobiernos, son agentes del neoliberalismo y activistas del capitalismo salvaje que se nutren de la banca, de la industria y del militarismo uribista y que por tanto, no son presagio sino del continuismo con un lenguaje barnizado para distraer y engañar a un pueblo desinformado por la prensa al servicio del modelo.

La declaración del SUDEB acoge la orientación de la Central Unitaria de Trabajadores CUT ante los hechos derivados del ascenso de Santos a la Presidencia de Colombia.

El texto de la declaración recuerda cómo personajes del conservatismo, como Juan Camilo Restrepo, han implantado medidas económicas que favorecen a los industriales, a los especuladores de la finca raíz, a los banqueros corruptos, en detrimento de las mayorías populares desposeídas y agobiadas por el libre mercado.

El SUDEB declaró su adhesión a las consignas de la CUT: por un nuevo estatuto docente, contra la privatización de la educación pública y por el aumento salarial del 8% a los docentes del 1278.

Magangué, Bolívar, lleva tres meses sin servicio de agua potable


Por: Libardo Muñoz

El pueblo de Magangué se lanzó a las calles para exigir el abastecimiento de agua por acueducto, suspendido hace tres meses.

La empresa del acueducto de Magangué está privatizada, es un negocio de amigos ligados al paramilitarismo de la región.
El servicio de agua de esta comunidad siempre ha estado en manos de los políticos corruptos del sistema y más recientemente pasó a formar parte de la caja menor de paramilitares de civil, que manejan con empresas fachada los jugosos negocios de la salud y de toda la contratación del municipio, comenzando por la propia elección de los alcaldes y de los funcionarios restantes.

Contrasta la falta de agua en las casas de Magangué, con las inundaciones de la vasta zona circunvecina que están arrasando con ganado, animales domésticos, ropas y enseres y que obligaron a suspender clases tanto en primaria como en secundaria.

Magangué es el dramático espejo de una pobreza que sobrepasa la imaginación, el desempleo cunde por todos los rincones del municipio y una gran franja de población juvenil, adulta y aún de niños, se ve lanzada al rebusque y a la economía informal.

La mendicidad callejera en este puerto fluvial sobre el Río Magdalena es algo que pone los pelos de punta pero esto ya es parte del paisaje urbano de una ciudad sin aseo público, infestada de mosquitos y con una población enferma que no cuenta con asistencia adecuada.

El alcalde Arcesio Pérez es un pobre prisionero de su propia incapacidad, rodeado de una selva de escritorios ocupados por personal suministrado por los paramilitares que los manejan.

Magangué no tiene ni la estructura administrativa ni los funcionarios capacitados para enfrentar la desgracia colectiva de la pobreza creciente y la falta de agua y de salud pública.

En los hogares de Magangué impera la falta de higiene, la poca agua que se consigue es manipulada en recipientes improvisados, en restaurantes y hoteles la situación es peor y toda la comunidad más pobre, está a las puertas de cualquier epidemia, especialmente entre niños de corta edad.

viernes, 30 de julio de 2010

Trabajadores de hospital de Turbaco reclaman pago de 18 meses de sueldo


Por: Libardo Muñoz

En total son 18 meses de sueldo los que les adeudan a los empleados de la ESE Hospital de Turbaco, y ese es el motivo de un bloqueo de protesta de la carretera Troncal de Occidente que comunica a Cartagena con el interior del país.

Turbaco está situado a menos de 30 minutos en automóvil desde Cartagena y su localización geográfica es famosa por su clima nocturno más suave y por sus atractivos paisajísticos, pero en el renglón de la salud pública vive un estado de cosas igual o peor que el registrado en todos los municipios de Bolívar, comenzando por la capital del departamento.

Los empleados del Hospital de Turbaco, por razones humanitarias, sólo están atendiendo las urgencias, de acuerdo con información de Liliana Santoya, gerente de la entidad asistencial, quien afirma que sólo en embargos se les va el 33% de los ingresos por servicios prestados. En total por servicios al hospital de Turbaco le deben 560 millones de pesos.

A esta calamidad administrativa, reflejo de la corrupción y de la falta de interés del Estado en mantener una red de asistencia sanitaria en condiciones dignas, hay que agregar que los recursos materiales del Hospital de Turbaco son precarios, además de no disponerse de medicamentos, el agua que se le suministra no es de calidad, se diría que no es apta para el consumo de personas, sin embargo, con esa tienen que desenvolverse para todo.

Foto Samuel Álvarez -El Universal

miércoles, 28 de julio de 2010

Hambre, inundaciones y más pobreza para el sur de Bolívar




Por: Libardo Muñoz
El hambre azota a los pueblos del sur de Bolívar, como consecuencia de la arremetida de las aguas sin control de los ríos Magdalena, Cauca y gran cantidad de pequeños afluentes, que en este momento afectan a más de 100 mil familias que perdieron cultivos de maíz, yuca, plátano, animales domésticos, enseres, colchones y otros bienes.


Se vive en esa zona de Bolívar el empeoramiento de un abandono estatal, que ya es parte del diario acontecer y no se ve por parte alguna el más mínimo esfuerzo por aliviar una situación triste que afecta a niños y ancianos. Los colegios de la región inundada han suspendido actividades.

El caso es más dramático en las cabeceras de Achí, San Pablo, El Peñón, y en un triángulo limítrofe de los departamentos de Sucre y Bolívar conocido como "La Mojana", donde ya están perdidas cientos de hectáreas de arroz, que es el fuerte de la agricultura en esta parte de la costa Caribe.


En El Peñón se rompió un dique y el río lo invadió todo, causando una calamidad sanitaria de la que nadie escapa y para la que hasta ahora, no hay ningún proyecto de asistencia estatal.
La crisis es de hambre entre cientos de familias que sobreviven en zarzos y parapetos improvisados para poder dormir, fuera del alcance de serpientes y otras alimañas que se remueven con las corrientes.

El defensor de Derechos Humanos de Bolívar, Armando Villegas Centeno, nativo de El Peñón, lanzó una voz de alerta sobre la situación que se veía venir, puesto que los medios asistenciales en salud y alimentación, no dan abasto ante la magnitud del abandono oficial de la región.

La situación comenzó a afectar ya al municipio de Magangué, considerado la segunda ciudad del departamento de Bolívar, donde las aguas desbordadas se encuentran en la zona sur de esa población.

(Fotos: corresponden al municipio de Achí, sur de Bolívar, región de La Mojana. )

viernes, 23 de julio de 2010

Mandadero de Estados Unidos


Por: Libardo Muñoz

El gobierno saliente de Colombia sigue haciéndole el mandado al de EE UU y su proyecto de militarización latinoamericana, para tratar de frenar los procesos democráticos que le han puesto oposición de masas al empobrecedor modelo del libre mercado y del capitalismo salvaje.

El objetivo militarista yanqui es enrarecer al máximo el ambiente fronterizo en busca de la ocasión para fomentar un incidente que justifique, por ahora, una escaramuza. Ya lo han hecho entre las dos coreas, lo hicieron también en el pasado en el Golfo de Tonkin, para justificar la invasión a Vietnam, con los resultados de todos conocidos, y ahora, con idénticos propósitos criminales provocan a Irán, donde a un plazo más largo lo que se busca es crear una conflagración que pondría en peligro a toda la especie humana. Es claro que Amadinejad se haría matar al frente de sus tropas, aguerridas y numerosas.

Los agentes yanquis buscan de manera desesperada e irresponsable abrir un frente latinoamericano de guerra, lo más parecido a una "pequeña" Tercera Guerra Mundial, con la que lograrían distraer a la opinión pública internacional y solucionarían la crisis financiera y toda la inmoralidad bancaria que hace crecer brutalmente las cantidades de mendigos en la Unión europea y ni que decir en Latinoamérica.

Es necesario denunciar una vez más el sucio papel que en todo esto desempeñan los grandes medios de información colombianos, orquestadores de la crisis. En sus páginas y noticieros radiales ya no hay espacio para la crisis humanitaria de los desplazados del paramilitarismo que llenó las ciudades de acróbatas en los semáforos, para la desaparición de la salud pública y las muertes en las puertas de los hospitales privatizados, para las lágrimas de las madres de los jóvenes presentados por millares como "guerrilleros muertos en combate", todo en la prensa colombiana está derechizado, la campaña presidencial reciente fue montada sobre la figura de Chávez y el presidente del país vecino fue erigido como el causante de todo lo malo que ocurre en Colombia.

Algún día habrá un juicio de responsabilidades a ese deplorable periodismo y a quienes lo practican, llenándose las chequeras con la desbordante pauta publicitaria oficial, y que parecen haber logrado sepultar al excelente periodismo que se hacía apenas unas cuatro décadas atrás en Colombia.

El periodismo colombiano tiene que volver al debate social, los periódicos de gran tiraje que están editándose hoy en nuestro país, parecen redactados por "yupies" de las exclusivas universidades privadas de Bogotá.

Ahora falta ver qué clase de político es el que parió la oligarquía de la nueva generación santista, a quien le esperan los 9 millones de hectáreas de las mejores tierras del país en manos de los paramilitares, la salud pública secuestrada por las empresas privadas y la deuda social del 14% de colombianos sin empleo. Como para empezar.

Alirio Traslaviña, conductor de un episodio histórico en Bolívar


Por :Libardo Muñoz

25 años de la Marcha Campesina del Sur de Bolívar.-Alirio Traslaviña nació en 1937, en el otro Rionegro, el de Santander, tiene la edad que dice tener, además, no podría ocultarla porque la aparenta, aunque su corpulencia aún notoria, muestra la lentitud que dan los años.

El 3 de julio de 1985, Alirio Traslaviña se tomó el Parque del Centenario de Cartagena, con 6.800 campesinos del sur de Bolívar, cruzaron aldeas que nadie nunca había oido mencionar, navegaron por ciénagas apartando la taruya tupida e interminable de los esteros poblados de hicoteas y de babillas, caminos y lodazales fueron franqueados bajo lluvia y sol, con mujeres y niños de brazos, con ancianos y peones, en botes y balsas prestados en las riberas hasta formar una marejada humana dispuesta a hacer oir sus necesidades tantas veces manoseadas por la politiquería corrupta de las capitales.

En los oidos de Traslaviña todavía están nítidas las palabras de un maestro de la escuela de su pueblo: "devuélvase mijito, que acaban de matar a Gaitán". Pasaría algún tiempo para que entendiera aquella frase, aunque su madre, una campesina recia, de sombrero oscuro y ojos chispeantes, comprendiera, en el acto, lo que ya estaba sucediendo a más de mil kilómetros de allí.

Alirio cortó madera que enviaba por el río para los aserraderos de Barranquilla, vendió arroz, condujo camiones cargados de plátano de pueblo en pueblo, de yuca y de maíz, montó bebederos de cerveza para chaluperos, cuando tal vez no se cruzaba por su cabeza que sería concejal de Barrancabermeja, que sería hombre de confianza de Rojas Pinilla, de "la capitana" María Eugenia, en los días azarosos en que el Frente Nacional apenas despuntaba en la vida del país y las noticias internacionales comenzaban a mencionar la victoria de los rebeldes de la Sierra Maestra.

La multitud misma nombró a Traslaviña responsable de la marcha campesina porque Alirio conservaba en sus bolsillos de concejal, revueltas con las cuentas de sus negocios, las peticiones que en el Palacio de la Proclamación de Cartagena, sede de la Gobernación de Bolívar pondrían encima del escritorio de Arturo Matson Figueroa y sus funcionarios: vías de penetración, hospitales con médicos permanentes, escuelas, electricidad por redes y profesores para salir de la ignorancia.

En los históricos mármoles del Parque del Centenario Traslaviña sentó a los delegados que Belisario Betancur envió de urgencia para que atendieran una jornada sin precedentes que estaba ocurriendo en Cartagena y que coincidía con el acto de lanzamiento de la Unión Patriótica en la Plaza de Los Coches.

El pueblo de Cartagena tuvo conmovedoras demostraciones de solidaridad con los campesinos que duraron nueve días en el parque. A través de las rejas se daba comida, agua, ropa usada, refrescos y hasta dinero en efectivo que manos generosas donaron a cientos de miles de personas muchas de las cuales veían por primera vez la ciudad m{as mencionada de la Historia Patria.

Aunque el marginamiento de hoy es quizás peor, con otros ingredientes en el Sur de Bolívar, Alirio Traslaviña conmsidera que aquel enorme esfuerzo de la marcha de Cartagena sirvió para abrir un camino al debate social en el cual, él mismo participó de manera notoria como Diputado de la Unión Patriótica a la Asamblea de este Departamento.

Una conversación con Alirio Traslaviña, por breve que sea, delata al campesino que está atrapado en su cuerpo de más de siete décadas de vida, cinco de ellas, por lo menos, dedicadas a andar por lodazales y cañadas que podría reconocer con los ojos vendados, saludando gente y hablando con ese tono de quien parece haber vivido bastante.

En la foto.- Alirio Traslaviña, primero a la izquierda, fue el conductor de la histórica toma campesina del Parque del Centenario de Cartagena, hace 25 años. En la silla de ruedas está César Martínez seguido por Miguel Castañeda, luchadores de la defensa de Ecopetrol, los tres fueron víctimas de un atentado en Barrancabermeja, en 1987 y hoy viven sin abandonar sus convicciones. (Archivo de A. Traslaviña)

domingo, 18 de julio de 2010

El 14 de marzo sí hubo un vulgar fraude en elecciones de Bolívar


Por:Libardo Muñoz

El Consejo Nacional Electoral tuvo que reconocer que en el departamento de Bolívar sí hubo un fraude en las elecciones parlamentarias del 14 de marzo de 2010.

El CNE detalla que el fraude es de 1.500 votos, con lo que se confirman las denuncias de los observadores de la OEA que se fueron escandalizados con los atropellos cometidos contra la pobre democracia colombiana.

La cadena de corruptos de los partidos uribistas funcionó en este departamento a la perfección, de tal manera que muchos votos depositados por el Polo Democrático Alternativo y otros candidatos de postura opuesta al gobierno, fueron a dar al cesto de la basura, en medio de carcajadas de los financiadores del fraude. Las elecciones parlamentarias en Bolívar quedarán en la historia de este país como la más descarada burla a la voluntad de los votantes.

Aquí, entre personalidades que conocen la forma en que operan los políticos uribistas y sus compinches dentro de la gobernación de Bolívar y en todas las alcaldías municipales, se cree que la cifra de 1.500 no es real, sino que es mayor la cantidad de votos aumentados en los formularios una vez cerradas las puertas de la registraduría, donde el dinero circuló a manos llenas.
Se reclama ahora que el CNE está obligado a explicar al engañado pueblo bolivarense, cómo se realizó el fraude, quiénes lo organizaron, cuanto dinero invirtieron los grupos uribistas y cuáles fueron los integrantes de los "jurados" de votación que se prestaron para cometer el delito contra el sufragio.

En todos los municipios de este departamento, que se encuentra semi sumergido por las crecientes de los ríos, con enormes cantidades de sembrados perdidos, afectado por el desempleo y el hambre, se impusieron candidatos del paramilitarismo que son los dueños de la contratación con quienes cohabitan los alcaldes y funcionarios de menor rango.
Si la presidenta del Consejo Nacional Electoral, la cartagenera Adelina Covo, no es capaz de complementar la simple información de que sí hubo fraude en Bolívar, con un informe que satisfaga por lo menos a la comunidad de esta región, quedaría en una dudosa posición frente a toda la opinión pública.

En Bolívar no se sabe aún quienes salen y quienes no salen elegidos a las corporaciones de Senado y Cámara pero para los medios informativos que le festejan todo a este gobierno corrupto, es como si nada estuviera ocurriendo.